Transformando la identidad digital de una organización histórica
Cómo trasladamos digitalmente el auténtico camino del pacientecreando una narrativa cercana, transparente y moderna
Llegó un momento en el que tuvimos que enfrentarnos a una realidad incómoda pero necesaria: nuestra marca había envejecido. La identidad visual que nos había acompañado durante años ya no reflejaba la realidad actual de los pacientes de cáncer, ni conectaba con las nuevas generaciones que queríamos alcanzar. Era hora de un cambio profundo.
La oportunidad de reconectarnos
El nuevo rebranding nos ofrecía algo extraordinario: la posibilidad de trasladar digitalmente el auténtico camino del paciente de cáncer. Ya no se trataba solo de actualizar colores o tipografías, sino de crear una narrativa completamente nueva que fuera cercana, transparente, actual y moderna. Queríamos que cada persona que llegara a nuestras plataformas sintiera que hablábamos su idioma y entendíamos su realidad.
¿Cómo lo construimos?
El desafío de reimaginar todo nuestro ecosistema digital
Con el diseño de la agencia de branding como punto de partida, nos enfrentamos a una tarea titánica: trasladar esa nueva identidad a cada rincón de nuestra presencia digital. Esto significaba adaptar nuestra web, transformar el tono de comunicación en todas las redes sociales, rediseñar cada plantilla, cada elemento gráfico, cada punto de contacto digital con nuestros usuarios.
Trabajamos de forma coordinada entre equipos internos y externos, creando una sinergia que nos permitió mantener la coherencia mientras adaptábamos la nueva identidad a las particularidades de cada canal y herramienta.
La transición más delicada: gestionar el riesgo sin perder la esenciar
Decidimos implementar una estrategia de transición gradual pero decidida. Primero, hicimos desaparecer el logo antiguo, pasando a escribir el nombre completo «Asociación Española Contra el Cáncer» como puente hacia la nueva identidad. Este periodo intermedio nos permitió preparar el terreno para el gran salto al nuevo diseño.
Los primeros meses fueron, sin duda, los más desafiantes. Éramos conscientes de que estábamos jugando con algo muy valioso: la notoriedad construida durante décadas. Cada decisión llevaba consigo el peso de la responsabilidad de mantener la confianza de nuestros colaboradores mientras abríamos las puertas a nuevas audiencias.
Lo que conseguimos ver crecer
Poco a poco, vimos cómo la nueva identidad se hacía un hueco en cada plataforma, cómo los mensajes se volvían más auténticos, cómo los nuevos públicos comenzaban a reconocernos y conectar con nosotros de una manera que antes no habíamos logrado.
Pero lo verdaderamente emocionante fue presenciar cómo la implementación se extendía al territorio. Elementos que antes funcionaban de forma independiente, cada uno con su propia interpretación de la marca, comenzaron a unificarse bajo esta nueva narrativa. La coherencia que habíamos construido digitalmente empezó a reflejarse en todos los ámbitos de la organización.
Nuestro mayor aprendizaje
Este proyecto nos enseñó que un buen rebranding va mucho más allá de cambiar elementos visuales. Se trata de redefinir cómo una organización se presenta al mundo, cómo cuenta su historia y cómo invita a otros a formar parte de su misión. Cada interacción digital se convirtió en una oportunidad para mostrar quiénes somos realmente.
Hoy, cuando vemos nuestra nueva identidad desplegada en todo el ecosistema digital, sabemos que no solo actualizamos una marca: creamos un puente hacia el futuro, donde cada persona que se enfrenta al cáncer puede encontrar en nosotros un aliado que entiende su realidad y habla su idioma.
¿Nos hablamos?
Me encantan las primeras conversaciones, esas donde todavía no sabes muy bien qué va a salir pero intuyes que puede ser algo bueno.
Las mejores conversaciones empiezan con un mensaje, ¿me dejas el tuyo?
